Una madre acelerada que quería perder peso

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Una madre acelerada que quería perder peso

Una madre acelerada que quería perder peso

Esta es la historia de Sandra. Ella era una madre acelerada que trabajaba gestionando 4 inmobiliarias en Valencia. Parecía que no tenía paciencia ni para escuchar mis preguntas durante la primera consulta. Me hablaba como avasallando, dando muchísima información desordenada y repetitiva.

Su dieta era una mezcla muy caótica: Productos de herbolario, precocinados y  mucha cafeína.

Ensaladas preparadas o con muchas verduras, quesos, fiambres lights e ingredientes de bote en conserva. Yogures light, queso fresco, aguacates, licuados verdes comerciales, cremas ecológicas, fiambres veganos, galletas healthy, panes de masa madre integrales… Todo tipo de comerciales «sanos» y muy poca cocina. Todo rápido de microondas, horno o preparados.

Me contaba su dieta como si fuera perfecta, pero no entendía porqué su peso seguía igual o peor.

Comía en el trabajo o incluso en el coche de camino a algún sitio, siempre con prisa. En los últimos meses con algunas llamadas de comida a domicilio o en restaurantes veganos.

Muchas veces pasaba hambre y ansiedad por sus peleas internas de querer adelgazarA veces, se saltaba comidas pero iba tomando barritas, craquers o tortitas de arroz entre horas.

Al final del día se volvía loca permitiéndoselo todo con la idea de no haber comido, con la excusa de que si no los niños no comen y por no tirar. Nada de ejercicio porque no hay tiempo.

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Le propuse 2 cosas muy concretas:

  • Cuidar las cenas.
  • 10 minutos de meditación diaria.

El plan no era lo que ella buscaba. Tendríais que haber visto su cara al ver un menú donde todas las casillas tenían la palabra «libre» excepto las cenas. Para perder peso hay que hacer cambios. Quise que pusiera toda su intención en algo muy concreto, no quería fallar ni que dispersara como con todo lo demás en su vida. Pretendía calmar su ansiedad y que aprendiera a cocinarse platillos fáciles de ingredientes naturales de verdad (no es lo mismo una alcachofa auténtica que un bote de alcachofas, aunque ponga la palabra «natural» en la etiqueta).

Lo de perder peso con esta estrategia quizá iba a ser un proceso más lento. Yo quise hacerle una propuesta arriesgada con mucho por ganar. Sandra no necesitaba más dietas ni restricciones, necesitaba tiempo para poner orden.

Cocinar las cenas.

Sí, sí, has entendido bien, le dije que podía comer lo que quisiera, cuando quisiera, pero que la cena iba a ser lo que yo dijera.
Su dieta era un torbellino, como toda su vida estresante. No había ninguna rutina ni orden. Iba a cocinarse recetas fáciles y rápidas. De 2 o 3 ingredientes naturales de verdad. Unos espárragos y un huevo revuelto. Una crema de calabaza. Una sopa de sepia y cebolla. Unas sardinas con ensalada.

El proceso fue más rápido de lo que me esperaba. La primera semana usamos la olla exprés para hacer cremas de verduras en 5 minutos, o merluza al vapor con verduras en 8 min. Seguimos con cocciones de sartén o al horno, con poco tiempo de preparación pero tiempo libre mientras se cocina sólo.

Revisando el primer mes vimos que sus cenas incluyeron gran variedad de verduras, sabores, colores, huevos, cereales, carnes y pescados. Aprovechaba algunas sobras para almuerzos en el trabajo. No echaba de menos las que hacía antes, así que todo marchaba rebién.

Lo de que las demás comidas daban igual no era tan cierto, sigue habiendo mucho trabajo, pero concentrarse en empezar por una parte es el mejor principio. Así es como se mueve una gran montaña.

Meditar 10 minutos al día.

Lo primero que me dijo es que no le gusta, que no es capaz, que le parece perder el tiempo y que ella prefería volver a intentarlo con el Pilates de su urbanización.
Le hice entender que va como un pollo sin cabeza. Para rendir mejor no es cuestión de trabajar más, sino de darle un descanso a la mente. Ella escuchó la parte de que nos hace ser mucho más inteligentes, productivos y eficientes con el tiempo.

El que no tiene tiempo para cuidar su salud, algún día tendrá que tener tiempo, dinero y paciencia para cuidar de su enfermedad.

Desde el primer día que se regaló 10 minutos de paz, Sandra comprendió el poder cuidador de esta práctica. Sandra ha cumplido con la meditación cada día del mes. Diría que habla de una forma diferente y que su cara ha cambiado. Ahora que su vida va un poquito menos rápido, quizá encuentre tiempo para hacer algo de ejercicio.

Probablemente mi acompañamiento dure uno o dos meses más. Sandra no va a estar siempre así de bien. En la vida hay ciclos mejores y peores. Como siempre os digo, cuidarnos es nuestra responsabilidad de cada día. No podemos hacer trabajo extra hoy para relajarnos mañana. Aunque sé que Sandra tendrá temporadas difíciles, ella ya ha aprendido muchas herramientas para maltratarse menos y volver a su refugio cuidador cuando lo necesite.

Mis consultas para perder peso

Desde que empezó el año he estado atendiendo a personas con un firme propósito de pérdida de peso. No sé si es mi percepción, pero los he sentido con mucha fuerza y claridad en su deseo. Sé por experiencia que cuando hay tanta convicción, el éxito es seguro. Me sigue ilusionando que me hayan elegido a mí para ayudarles en su propósito.Estoy atendiendo personas muy diferentes. Comprenderos y diseñaros un plan que seáis capaces de llevar a cabo con relativa facilidad y con éxito son también mis logros y mi satisfacción laboral. Siento que llevo un curso con muy buenos trabajos. Le dedico mucho tiempo al estudio y planning de cada caso. Los objetivos conseguidos y vuestros comentarios después del proceso me llenan el pecho de alegría.

Este año quiero cuidarte a TI.

Escríbeme gratis qué inquietudes tienes con respecto a tu alimentación. Intentaré responderte si es breve o explicarte de qué forma podríamos trabajar en ello.

 

¡Cuídate!

Leyre

 

 

 

 

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