Psicología de la alimentación para el confinamiento

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Psicología de la alimentación para el confinamiento

Psicología de la alimentación para el confinamiento

Estamos viviendo una situación muy particular causada por el coronavirus. Lo que observo en las personas que atiendo y en mi misma es un batido emocional y conductual difícil de generalizar.

Voy a tratar de explicarte, desde mis conocimientos en psicología de la alimentación y desde la escucha de las personas que atiendo, 2 cosas: Qué nos está sucediendo y Qué podemos hacer para cuidar nuestra salud

  1. Qué nos está sucediendo

La base protagonista la tiene la incertidumbre, aunque hay incertidumbre en muchos aspectos de nuestra vida, actualmente las principales afectan a nuestra salud y nuestra economía. Ambas dos son necesidades fundamentales para sentirnos seguros.

La inseguridad genera Ansiedad y Estrés. Algunas personas más, otras menos, otras lo disimulan o se lo niegan a sí mismas, y otras más negligentes niegan el peligro. Este estrés forma parte de la respuesta instintiva grabada en nuestros genes para afrontar peligros.

Nuestro cuerpo se prepara de forma salvaje, estando siempre en guardia por lo que pueda pasar. Deja disponible más azucares en la sangre, para que el sistema muscular pueda utilizarlos en cualquier momento. La prioridad del organismo es la disponibilidad de glucosa en sangre, dejando otras funciones orgánicas en segundo plano.

En este segundo plano queda el metabolismo de los alimentos, nuestro sistema inmune o el reproductivo. Emocionalmente estamos más inquietos, sentimos dificultad para concentrarnos, para tomar decisiones, para dormir, irritabilidad, cambios de humor, cinismo, desagrado, depresión, tristeza, rabia, agresividad, o alienación.

Nuestro cuerpo nos provoca hipoglucemias y mayor apetito para tener energía fácil. Si no satisfacemos la demanda, la ansiedad aumenta. Si satisfacemos nuestro deseo interno y comemos, la absorción de carbohidratos es mayor, dejando otros nutrientes echarse a perder.

Nuestro organismo quiere obtener la máxima energía, gastando la mínima en la digestión, en esta situación estima que absorber otros micronutrientes no es tan importante ahora. Esto puede llevar a deficiencias nutricionales y anímicamente podemos derivar a estados depresivos.

La energía se acumula en mayor medida que la habitual. Con ansiedad la misma comida engorda más(1).

Los estudios indican que la media de aumento de peso puede oscilar entre 4 y 6 kilos en un mes de confinamiento dependiendo de los hábitos y el nivel de ansiedad.

Esto sigue con un círculo fatal, donde se acrecienta la ansiedad por tener peor salud y poder contraer el Covid-19 estando en peor disposición.

  1. ¿Qué podemos hacer?

Para mí también es nueva la situación, pero en mis consultas nutricionales bajar la ansiedad es uno de los objetivos que más trabajo desde hace años. De alguna forma creo que soy experta y he visto como muchas personas han mejorado su estado emocional.

Lo que está sucediendo en el mundo no lo podemos cambiar. Sí podemos decidir cómo nos afecta todo esto. Podemos dar un paso adelante con valentía, respirar profundo. Podemos aceptar la vida que nos llenará de alegrías y también de golpes.

No es exponerse a lo kamikaze, ni resignarse con desidia. Es aceptar y aprender a agradecer las cosas tal cual son.

Por mucho que queramos asegurarnos el camino fácil, sabes que el universo nos golpea siempre donde flojeamos. Aunque te cases con ilusión de envejecer con el otro, firmes un contrato indefinido o te hipoteques en la casa de tus sueños, lo de “fueron felices para siempre” es un final de ciencia ficción. ¡Y menos mal! porque las vueltas que dan las cosas es lo que nos hace sentir vivos. Superar dificultades es lo que más orgullosos de nosotros mismos nos hace sentir, cuanto más complicadas, más contentos de haberlas superado y mejor nos queremos.

Benditas crisis que nos hacen redirigirnos hacia donde nos guía la patata latente que llevamos dentro.

Aquí te listo esos pequeños gestos en la alimentación y hábitos que nos ayudaran a estar en paz:

  • La improvisación con ansiedad es un gran enemigo para nuestra salud. Planificación. Ponte un horario y un orden de comidas. Te recomiendo que te dejes aconsejar por profesionales (como yo 😉 ) si crees que lo necesitas.

  • Pon una vela en la mesa. El fuego y su luz cálida te ayudarán a comer de forma pausada.
  • Cuida el lugar y el momento de ir a comer. El orden, la belleza, la presentación amansa el alma. Intenta que lo que vayas a necesitar este en su lugar para no tener que levantarte. Manteles y servilletas de tela mejor que desechables, limpios y de tu agrado.
  • Modera la cantidad de comida a tu gasto energético, tu báscula no miente.

  • Incluye carbohidratos valiosos. Para esas demandas internas derivadas del cortisol hay que darle al cuerpo lo que necesita para ir calmándose paulatinamente. De los CH disponibles en la naturaleza daría la mayor importancia a los cereales integrales y a las verduras, especialmente las más dulces.

  • El arroz integral ecológico en estos momentos se convierte en ingrediente medicinal. Si en vez de arroz tienes mijo, sarraceno, espelta u algún otro cereal integral en grano, también son adecuados, aprovecha lo que tengas en la despensa. El mejor momento para tomarlo es durante la mañana.

  • Verduras dulces son la cebolla, calabaza, zanahoria, coles, chirivía, napicol, colinabo, alcachofa o boniato.

  • Caldos calientes. Las bebidas calientes son poderosa medicina, esa calma, esos momentos tranquilos vividos con una taza caliente entre las manos, nos estimulan sentimientos tan agradables como los de un abrazo. Hay un caldo ideal para darte el gusto de quererte muy sencillo con cebolla, col, zanahoria y calabaza. Mi querida amiga y maestra Isabel Moreno lo explica en esta entrada de su web.

Este caldo para las tardes o previo a la cena tiene un poder inmenso. Si te has programado algo de yoga, meditación, mindfullnes tómalo después de realizarlas. Si te sueles duchar por las tardes, tómalo después de ésta.

  • Las legumbres, ahora que no te importa tirarte pedos, es una proteína que emocionalmente nos hace sentir más calmados que la animal.

  • Trata que sean cocciones sencillas, no hagas mezclas de muchos ingredientes 2 o 3 por plato. Modera el uso de aceites en las cocciones y añádele en crudo un poquito si necesita. Platillos ordenados, una parte de cereal, otra de legumbre o de proteína. Un poquito de ensalada cruda por la mañana, verduras cocinadas y caldos por la tarde noche.

  • Las hojas verdes como las de las coles nos dan mucha calma.

  • ¿Evitar picoteos? Replantea tus horarios. Si te entra hambre a las 13h por ejemplo y sueles comer a las 14:30, prueba a ver qué pasa si adelantas tu horario de comida. En vez de picotear comida no tan sana, siéntate a comer de verdad. Los horarios que llevabas por tu rutina anterior quizá no sean los más adecuados para tu nueva vida de cautiverio. Si no sientes hambre, ayuna entre las 2 o 3 comidas principales que te has planificado.

  • No hagas megacompras. Aunque llenaste la despensa hasta los topes, sigues bajando una vez a la semana (o más) a por alguna cosilla al supermercado. Tanta comida sólo te condena a comer de más. Dedica 2 minutos antes de comprar en listar tus necesidades reales.

  • Exceso de sal te pondrá más agresivo, exceso de endulzantes te llevara a altibajos emocionales derivando en depresivos. Evita los precocinados que están cargadísimos de estas drogas legales.

  • Si eres consumidor de alcohol, cafeína o productos con endulzantes, redúcelos en lo posible. Sé que es algo complicado de abordar ahora pero créeme que empeoran tu salud emocional. Mi propuesta es que no te los prohíbas, pero que te alegres enormemente de ti mismo si consigues reducirlos o evitarlos algún día/s, tendrás grandes razones para felicitarte.

  • Ponte una rutina o plan del día donde haya momentos de “trabajos o propósitos” y momentos para dejarte llevar por lo que realmente te apetece. Date la alegría de conseguir tus objetivos (preferiblemente por las mañanas) y también el gozo de no tener nada que hacer (preferiblemente por las tardes). Asume el compromiso y dale continuidad.

  • No seas sobreexigente contigo, ponerse una lista tareas imposible de alcanzar solo añadirá más leña al fuego. Pequeños pasitos cada día de los que te sientas contento de realizar.

  • Asómate a la ventana, balcón o terraza cuando salga el sol. La vitamina D nos da mucha alegría.

  • Integra actividad física, las redes se están llenando de innumerables propuestas para todos los gustos y niveles. El ejercicio hará que baje el estrés (con todas sus repercusiones) y mejore la digestión.

  • Hablar con alguien que te haga sentir bien. Mejor por telefóno o videollamada que no por mensajes de wsp. No llames por compromiso y menos a personas que sientas que te hacen sentir peor.

  • La música, el arte, bailar, cantar, leer en voz alta o pintar son una idea genial.

  • Yoga, meditación o actividades de mindfullnes son píldoras prodigiosas si realmente quieres estar en paz.

  • Reduce las tecnologías, redes sociales, whatsapp, etc.

  • Algo que te haga reír.

Todos queremos es ser felices. Si quieres hacer algo por los demás, no vale sólo quedarse en casa, cuida tu salud y de ti mismo.

Lo que te cuida a ti, cuida a los que más quieres y al planeta. Lo que no te cuida, perjudica también a los demás.

Me despido como siempre recordándote que estoy vocacionalmente dispuesta a ayudarte con tu nutrición y salud (Puedes contactarme por tel o wsp en el 626 168 942).

Te dejo con la lista de algunas claves recogidas por psicólogos de diferentes momentos de la historia para la felicidad: verdad, bondad, belleza, unidad, integridad, amor, trascendencia de los opuestos, vitalidad, singularidad, descanso, realización, perfección, necesidad, justicia, orden, simplicidad, fortaleza, humor.

Un fuerte abrazo cargado de energía cuidadora.

 

(1) Ansiedad y Estrés . Jun2009, Vol. 15 Issue 1, p39-47. 9p. 1 Chart, 2 Graphs. Miriam Torres-Mendoza, Blanca; Valdivia-Hernández, Norberto; Elena Flores-Villavicencio, María; Vázquez-Valls, Eduardo

 

 

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