Mi experiencia con Nohe-Madre de día en Moncada.

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Mi experiencia con Nohe-Madre de día en Moncada.

Mi experiencia con Nohe-Madre de día en Moncada.

Hace ya más de dos años, recuerdo que la maternidad me desbordaba y necesitaba ayuda desesperadamente. A ratos quería convencerme de que podía con todo, pero fueron muchos momentos en que la evidencia me derrotaba. Mi hijo mayor se acercaba a los 3 años, mi bebito menos de uno y mi marido viajando bastante, yo no me sentía capaz de vivir con entrega amorosa y equilibrio.

Había dedicado mucho apego, respeto y amor a mis hijos como para dejarlos en cualquier sitio o con alguien desconocido. Visitar guarderías era asegurarme una buena indigestión: me olían fatal, veía niños abandonados durante largas horas sobre orinales, o con la caca en el pañal, “profes” saturadas con 15 o más niños por clase, poco tiempo de recreo y aire, llantos desatendidos, mocos, toses, menús fatales y uniformes horribles entre otras tantas cosas. Para mí, todo aquello eran verdaderas condiciones vejatorias que sumado a mi pánico a la separación, me angustiaban muchísimo. Soy consciente que hay niños y madres muy felices con sus guardes, pero yo te cuento cómo lo vivía.

Encontré una opción que me gusto desde el primer momento: Nohe madre de día. La llamé y me fui a visitarla en cuanto pude.

Aquel año, Nohe cuidaba de 2 niños y un bebé en su casa. Una casa limpia, ordenada y despejada. Con un espacio amplio, cómodo y acogedor, para que los niños puedan jugar con algunos juguetes de materiales nobles. En aquella visita Nohe me habló de pedagogías, autores, estudios o canciones para sus niños, pero yo sólo veía una persona muy tranquila y muy entregada a su vocación. Nohe, abre su casa con honradez y la comparte con los niños que tienen la suerte de pasar parte del día con ella.

Para el siguiente curso, mi hijo mayor tenía que empezar ya en el cole, decidí llevar a Kai unas horitas con ella. El período de adaptación fue un poco caótico. Me costó alrededor de un mes y pico soltar el lazo con mi hijo mayor y dejar que disfrutara de su cole de mayores. Hasta que eso no sucedió, no tenía la disposición de pensar en Kai y Nohe. Fue un periodo que retrasé más de lo esperado, pero Nohe se mostró siempre muy comprensiva conmigo y mi situación.

La adaptación de Kai a la casita de su Madre de día (también las llaman casas nido o casas canguro) fue lo despacito que necesitamos. Yo pasaba los ratos allí con Kai, Nohe y sus nuevos amigos. Gradualmente fui dejándolo más tiempo, hasta que nos hicimos con la rutina.

Algo que aprecio muchísimo es que durante los 2 cursos que Kai ha estado llendo con Nohe, yo he podido quedarme por con ellos siempre que me ha apetecido o que Kai y yo hemos necesitado. He pasado muchos momentos en esa salita o al solecito de su terraza. Ahora, después de los dos años, creo que soy una tonta por no haber ido mucho más.

La casa de Nohe, donde juegan los niños, me parece agradable y cálida. Era para mí muy terapéutico poder estar allí, viendo cómo juega mi hijo, o dejando que me mostrara sus cositas, o conversando con Nohe de todo un poco. Estar allí, sin tener que hacer nada más, era tan precioso que no me daba ni cuenta.

Cuando recogía a mi hijo, comprendía más y más lo bien que nos ha sentado Nohe en nuestras vidas. Veía a Kai sonriente y confiado en el espacio. Veía que él se sentía muy cómodo allí y que su relación con Nohe era muy noble.

Nohe les deja libertad desde el respeto, pero también les lee, les canta o les hace juegos con las manos cuando se lo piden o le parece que es buen momento. Fue muy curioso la primera vez que vi a Kai mirarse las manos haciendo cosas raras con los dedos mientras decía algo parecido a una rima de “tiqui taca”, o cómo me enseñaba por un agujerito entre las manos el pollito que vive dentro.

No siempre han sido momentos de risas. Kai ha llorado muchas veces en la casita, pero sé que Nohe lo ha abrazado y escuchado todo lo que Kai ha querido y necesitado. Gozando del amor de Nohe ilimitadamente. Cuando Nohe ha comprendido que Kai necesitaba a su madre, me ha llamado para poder ir a recogerlo y/o acompañarlo yo misma.

Me reuní con Nohe cada trimestre para hablar de cómo iba Kai, aunque nos veíamos cada día y la relación era muy cercana, era bueno hablar un ratico sin él delante. Al estar cada día sóla con 4 niños, su visión era muy auténtica y comprensiva de lo que le ocurría a Kai, y sus consejos eran siempre sinceros y tremendamente prácticos (que no fáciles).

El desarrollo de los niños depende muchísimo de las madres y de cómo estamos. Más de una vez de esos días que no daba abasto y me estaba estresando me recibía en la puerta preguntándome – Leyre ¿cómo estas, qué te pasa? La transparencia de nuestras criaturas hace evidente los días que nosotras las madres no hemos hecho las cosas con equilibrio. Nohe ha terminado siendo una gran amiga. Tengo el convencimiento de que me conoce muchísimo, más por el tiempo que ha estado con Kai, que por lo que hemos hablado.

Estos dos años han sido para nosotros un tiempo muy bonito, llenísimo de amor, de abrazos, de comprensión y de entrega por parte de una persona que ha querido dedicarse a esto tan difícil.

Mamás y papás de niños entre 0 a 3 años. Si estás pensado qué hacer con tu hijo para tener tu tiempo, o trabajar, o lo que sea, te recomiendo desde el corazón, que visites a Nohe madre de día. Te aseguro que más de una vez he pensado que ojalá la hubiera conocido antes para haberle llevado también a mi hijo mayor.

Cuando Nohe me dice que todavía tiene plazas para el año que viene, sinceramente me pregunto dónde están o qué hacen todos los padres que quieren cambiar la forma en que criamos a nuestros hijos. Dónde están las personas que comparten artículos que hablan del respeto y del apego en la maternidad. Quizá haya más madres capaces de cuidar de sus hijos de forma respetuosa sin ayuda externa. No lo sé, no te juzgo, no sé lo que haces. Yo solo quiero que a esta mujer tan entregada y tan maravillosa, le vayan bien las cosas y que pueda cuidar de muchos niños por muchísimos años más. Por esta razón te he contado todo lo que te acabo de contar.

Ay! Antes de despedirme quería contarte que una gran ventaja que tiene llevar a tu hijo a una madre de día, es que aunque comparte espacio con otros niños, como mucho son 4 y en lo que respecta a mocos, toses y enfermedades se nota mucho, muchísimo.

Contarte también que el menú que cocina cada día es estupendo. Yo que me dedico a la alimentación y que he visto tanta leche con galletas, fritos y espaguetis, me sentía resignada. Pero su menú ofrece cereales integrales, legumbres, verduras, pescado o huevo de una forma muy equilibrada y a los pequeños les gusta.

 

Nohe madre de día ha sido parte de nuestras vidas y siempre estará en nuestro corazón.

Si quieres contactarme para preguntarme algo más de nuestra experiencia, estaré encantadísima de contarte.

Un saludo a todos y gracias por leerme.

Leyre

 

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