Algunos beneficios de las frituras

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Algunos beneficios de las frituras

Algunos beneficios de las frituras

Me gustaría contarte que es mejor no abusar de las frituras, seguramente ya lo sabías. Pero la buena noticia que te cuento, es que tampoco hay que dejar de tomarlas.

Cada sabor, color, cocción y textura, estimula la actividad de los diferentes órganos corporales. La naturaleza nos ofrece alimentos con diferentes formas, colores, olores y sabores que despiertan nuestra apetencia en la medida que los necesitamos, con una precisión incomparable.

Nuestra verdadera intuición está en cada una de las células de nuestro organismo que nos susurra al oído en cada momento cuáles son nuestras verdaderas necesidades. En nuestra mano está escucharlo de vez en cuando y caminar hacia nuestro equilibrio. En la medida en que confiemos más en nosotros mismos, permitiremos que esta gran sabiduría nos dirija de la mejor de las maneras.

¿Estás cansado de luchar contra una dieta estricta?

Podríamos estudiar científicamente su contenido en minerales, vitaminas o proteínas. Pero a nuestro cuerpo, mente y emociones les afectan muchas variables, que son difícilmente medibles desde un punto de vista matemáticamente correcto. Esta es una de las principales razones por las que las dietas estrictamente calculadas no funcionan, agotan el ánimo, se abandonan y deprimen.

Gerd Gigerenzer, neurocientífico alemán, psicólogo del instituto Max Planck de Berlín y experto en el análisis de toma de decisiones, ha constatado que suelen ser más acertadas las decisiones intuitivas que aquellas muy razonadas.

Es decir, si nos apetecen fritos, comamos fritos. La mala prensa de los fritos no es casual, si vieras que acabas comiendo fritos durante muchos días, entonces deberíamos plantearnos si existe una adicción (pero este es otro tema, muy interesante por cierto). La línea entre una apetencia de reajuste y una adicción es muy gruesa. Si somos sinceros con nosotros mismos sabrás diferenciarla muy claramente.

Cuando tenemos esta apetencia crujiente y no la saciamos con fritos de calidad, lo más probable es que en los siguientes días acabemos enganchados a una bolsa de papas fritas, croquetas congeladas llenísimas de tóxicos, fritanga de bar grasosa o a saber qué. Aunque no queramos escuchar a nuestra intuición, el orden en la naturaleza siempre tiende al equilibrio.

Las dietas estrictas y severas son muy destructivas y no funcionan. Lo peor de todo es que acaban generando un rebote, que pueden llevarte a hacer las cosas peor de lo que las hacías inicialmente. Prohibirse, autoexigirse en exceso y autojuzgarse es maltratarse.

Querernos es ser compasivos con nosotros mismos y permitirnos unos fritos de vez en cuando. Conforme avances en tu alimentación más natural y sencilla, verás cómo tus apetencias se van modificando y tus ganas de fritos surgen en momentos muy puntuales.

Los fritos nos dan esa chispa y alegría tan importante en nuestra vida. Nos dan un empujón para hacer esos planes que ya teníamos en mente bastante tiempo. Es lo que nos anima a levantarnos de la silla y coger el toro por los cuernos. Nos calientan y vigorizan. Energéticamente el calor que aporta una témpura de verdura es mucho más superficial que estas que te propongo de arroz integral, que resulta mucho más profundo y estable.

Uno de los principales culpables de la mala fama de los fritos y sus graves consecuencias cardiovasculares, obesidad y mortalidad en países como Estados Unidos, es que allí no se utiliza precisamente el aceite de oliva para realizarlas. Las frituras hechas con aceite de coco, de palma o mantecas animales son ricos en grasas saturadas y colesterol. Por esta razón y porque vivimos en un mundo globalizado, fíjate bien en las etiquetas si decides comprar algún precocinado.

Consejos para comer fritura sin arrepentirse

Para hacer una fritura saludable es interesante tener en cuenta varias cosas.

  • Utilizar un aceite de buena calidad. En España tenemos un gran privilegio con el aceite de oliva. El más natural y adecuado es el virgen extra de extracción en frío, que debe su nombre porque no hay ningún tipo de proceso de refinación posterior. Hay algo de confusión con el aceite de oliva que a veces oigo como “primera presión”. Normalmente los aceites virgen extra actuales se obtienen mediante la centrifugación de las aceitunas, no hay prensas. El antiguo método de colocar las aceitunas en una especie de esterillas y prensarlas hasta sacar el zumo (espero no ofender a nadie por simplificarlo tanto) no superarían las trabas de sanidad actuales, así que ya no se hace o es sólo para unos pocos privilegiados.

El aceite de girasol también es una buena opción por ser grasa insaturada, antioxidante y fuente de vitamina E.

  • Poner en la sartén los alimentos que vayas a freír cuando el aceite ya esté bien caliente. Si lo pones estando frío, tu bocado tendrá mucho aceite. Una vez se esté friendo puedes bajar el fuego a llama media.
  • Sacarlo siempre sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  • No reutilizar el aceite. Si has elegido un aceite de oliva virgen y de extracción en frío, has hecho la mejor elección por su estabilidad al calor y sus múltiples propiedades, pero piensa que si lo reutilizas ya no tendría esta denominación. Cuando calentamos el aceite por primera vez empieza su degradación. Si seguimos reutilizándolo, la degradación continúa y aparecen sustancias nocivas como los radicales libres, acrilamida o ácidos grasos trans. Hay bastante controversia con este tema también, algunos estudios calculan que podría reutilizarse hasta 4 veces sin ser perjudicial. Hay que ser sensatos con esto, no es lo mismo freír unos trocitos de boniato que estas bolitas rebozadas y su degradación no es igual. Si humea mejor retíralo. Sucede que los ácidos grasos se rompen, se eliminan compuestos volátiles nocivos y además de oler a la peor de las fritangas, quedan compuestos tóxicos que lo que hacen es quemar y carbonizar en vez de freír.
  • No mezcles aceites de diferentes tipos o nuevo con utilizado. Están degradados de formas distintas y uno podría quemar el otro y generar sustancias potencialmente tóxicas.
  • Te recomiendo las frituras sin tapa y poco prolongadas (5 minutos como máximo).
  • Acompáñalas siempre con algo crudo y un poquito picante. Podría ser una ensalada con rabanitos, o rúcula, o germinados de mostaza, o nabo blanco. También quedan bien con cremas de verduras.
  • Por cierto, en muchos municipios españoles ya hay contendores de recolección de aceites usados, tenlo en cuenta por nuestro planeta.

Estamos educados para clasificar las cosas como buenas o malas y esto no es realista ni justo. Los fritos, como tantas cosas, pueden ser muy beneficiosos o muy destructivos, depende de la medida, del tipo de frito y de la persona.

 ¿Te gustaría ver un ejemplo de una receta de alimentos fritos pero saludables? Haz click aquí para ver mi receta de bolas de arroz fritas.

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Dentro de poco voy a realizar dos cursos presenciales: “La alimentación de nuestros hijos” y “Helados y delicias de verano”. Ambos son irresistibles, ¡no te los pierdas!

Gracias por leerme.

Leyre.

 

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