Kit de emergencias para toda clase de adicciones

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Kit de emergencias para toda clase de adicciones

Kit de emergencias para toda clase de adicciones

Adicciones emocionales, alimentarias o alcohólicas.

Parece que los males se ponen de acuerdo en las personas que me llamáis para que os ayude. En estas fechas, donde la temática principal suele ser la pérdida de peso, la cuestión que está cobrando protagonismo es la adicción al alcohol.

Aunque empiece hablando del alcohol, te introduzco en este post algunas consideraciones para tratar adicciones de todo tipo. Adicciones alimentarias, adicciones a darse grandes panzadas, al azúcar, a las harinas, a las drogas, emocionales, destructivas y dependientes. Adicciones y abusos como maltrato personal repetitivo.

Las miserias que cada uno cargamos nos exigen ser estrategas de nuestro equilibrio y nos llevan a elegir qué y cuánto comer y beber.

Es por esto que llegamos a estar obesos o ser alcohólicos.

Durante el confinamiento las compras de alcohol se dispararon, en esos carros rebosantes de pánico y ansiedad, cabían muchos litros de esta tóxica sustancia. Estoy segura de que ahora con la desescalada y el verano, el consumo seguirá creciendo. Ahora, su poder adictivo hace valer su fuerza persistente en aquellos que encontraron en él, un refugio ante las circunstancias del Coronavirus.

La mayoría de nosotros no creemos tener problemas con el alcohol, pero qué me responderías si te reto a 90 días de abstemia. Son los 3 meses de un verano que arranca con pasos hacia la libertad después del encierro ¡¿a que tu cara es un poema?!. ¿La idea de algo así te genera rechazo e incomodidad? Mmhhh… déjame que siembre la semilla del cuestionamiento.

No caeré en el error de juzgar si es bueno o malo, ni si somos mejores o peores personas. No quiero obviar tampoco que la OMS considera que no hay dosis adecuada y contradigo a los médicos que recomiendan la copita de vino para no sé qué del corazón.

El equilibrio entre exigencia y compasión guarda la respuesta.

Cada uno de nosotros utilizamos las “herramientas” que conocemos para sobrevivir de la mejor manera. Los recursos que nuestra mente y cuerpo conoce sólo es posible adquirirlos a través de la experiencia. En cada uno de nosotros hay unas circunstancias a las que debemos adaptarnos y unos recursos que conocemos para sobrellevarlas. Como en el mundo salvaje cambiante y real que habitamos.

El problema no es el coronavirus, ni que los niños no tengan cole, que te hayan despedido, que tu matrimonio no te ilusione o que tu vecino te quiera amargar la vida. El problema es cómo vivimos y gestionamos esta circunstancia.

Erróneamente etiquetamos a la situación como el problema, pero el verdadero problema a resolver es nuestra reacción a esto.

El alcohol y las adicciones son recursos autodestructivos para relajarnos, reconocer nuestro esfuerzo alejarnos de la dureza de la vida y darnos placer por un rato.

Aprender requiere un esfuerzo, por eso es mejor hacerlo cuando el mar está en calma, que cuando estás siendo golpeado por el revolcón espumoso de una gran ola.

Ampliar nuestro kit de supervivencia con otras formas de relajación, reconocimiento y placer. Me reitero en que la mente solo aprende con la experiencia (probar y repetir). Dejar que tus inquietudes y curiosidades se vuelvan reales.

Prueba hoy a cocinarte una sopa de cebolla y col, una infusión con regaliz, un arroz con canela y limón o una compota de manzana en vez de las patatas fritas, chocolate, atún, sal, alcohol y fritanga. El día que te sientas golpeado por la vida serán recursos conocidos.

Levantarse después de caer no es fácil. Renacer de nuestras cenizas cada cierto tiempo es duro. Para una persona que ha tenido la voluntad de beberse un caldo caliente cuando no lo necesitaba tanto, resultara más fácil que para aquella que tenga que aprender a cocinarlo en el peor momento.

Dejar paso a nuevas conductas exige dejar atrás tantas otras cosas. Da miedo y duele enfrentarse a la posibilidad de que nos quieran menos. El valiente aguafiestas que decide no beber esta noche, tendrá que vivir la reacción de muchos amigos que irán quedando atrás. No podemos complacer a todos, no podemos comer de todos los árboles. Elegir y disfrutar de ello, es también saber perder el que no cogiste.

En mi pequeño inciso autopublicitario, te diré que puedo ayudarte si te sientes identificado con alguna dependencia. Si tu caso ha llegado a términos de dependencia física y crónica al alcohol, es demasiado tarde para mi aportación y te remitiré a centros médicos especializados.

Parece que los golpes siempre nos los damos donde tenemos una herida. Qué preciosa realidad es ver que gracias a nuestra salud, se cierra. Amig@, nos quedan muchos golpes por recibir. Cada vez que volvemos a sanar, nuestras plumas doradas de ave fénix brillan y se muestran como lo más hermoso y salvaje, quizá sea eso lo que esta complicada vida quiera ver de nosotros.

¡Cuídate!

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Leyre

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